Un proyecto de SEO que arranca sin brief escrito termina en discusiones sobre qué se había prometido. El brief es un documento corto, de una o dos páginas, que ambas partes aprueban antes de tocar el sitio. No sustituye al contrato: lo concreta en lenguaje operativo.

Los bloques que no pueden faltar

BloqueQué responde
Objetivo de negocioQué quiere lograr el cliente: más consultas, ventas, llamadas, reservas
AlcanceQué páginas, secciones o idiomas entran en el proyecto
Fuera de alcanceLo que no se hará, dicho de forma explícita
EntregablesQué recibe el cliente y en qué formato
ResponsablesQuién aprueba, quién publica y quién responde dudas
DependenciasAccesos, textos, imágenes y decisiones que debe aportar el cliente
Criterios de aceptaciónCómo se sabe que un entregable está terminado

Si el cliente ya tiene un proyecto en marcha, apóyate en cómo fijar el alcance y evitar el scope creep.

Cómo redactar el objetivo

Evita objetivos que dependan de Google, como «llegar a la primera posición». Formula objetivos que el cliente reconozca como suyos: recibir más solicitudes de presupuesto desde el sitio, mejorar la visibilidad de sus servicios principales o eliminar errores técnicos que frenan el rastreo. Anota con qué indicador se revisará cada uno y en qué herramienta se consulta.

Un buen ejercicio es pedir al cliente que explique el objetivo con sus propias palabras antes de redactarlo. Si lo que dice no coincide con lo que tú entendiste, el brief acaba de ahorrarte un conflicto. Anota también las restricciones conocidas: plazos de campañas, procesos internos de aprobación, sistemas heredados o decisiones que dependen de terceros. Esas limitaciones condicionan el calendario más que cualquier tarea técnica, y suelen olvidarse cuando el documento se redacta con prisa.

Criterios de aceptación que evitan disputas

El último punto conecta con las cláusulas de cambios de alcance.

Cómo presentarlo

Envíalo antes de la reunión de arranque y revísalo en vivo. Pide una confirmación por escrito, aunque sea un correo. Guarda la versión aprobada en la carpeta del cliente y fecha cada actualización. Un brief vivo, con historial, protege a ambas partes cuando cambia el equipo o pasan los meses.

Conviene añadir al final una sección de supuestos: lo que damos por cierto para que el plan funcione, como que el sitio permite editar plantillas o que existe un contacto disponible para dudas. Si un supuesto resulta falso, la agencia tiene un punto de partida objetivo para renegociar fechas o alcance sin que parezca una excusa.

En resumen

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe medir un brief?

Lo suficiente para cubrir los siete bloques sin relleno. Si pasa de un par de páginas, probablemente mezcla el brief con la propuesta.

¿Hace falta firma?

Una aprobación por correo suele bastar para el brief operativo; el contrato recoge las condiciones legales y de pago.

¿Quién redacta el brief?

La agencia, con insumos del cliente. Redactarlo tú marca el estándar de orden y evita que cada parte escriba una versión distinta.