Una migración sin inventario es una apuesta: no sabes qué existe, qué rinde y qué hay que proteger. El inventario de URL reúne todas las direcciones del sitio actual con sus datos y una decisión para cada una. Es el insumo del mapa de redirecciones y la mejor defensa ante un problema posterior.

Fuentes que conviene cruzar

Ninguna fuente sola es completa. Combina un rastreo del sitio, el sitemap, el informe de páginas de Search Console, la lista de páginas con visitas en la analítica y la exportación de enlaces externos que apuntan al sitio. Cada una aporta direcciones que las demás no ven: el rastreo no encuentra páginas huérfanas, la analítica no registra las que nadie visita y los enlaces externos revelan URL antiguas que aún reciben autoridad. Unifica todo en una sola hoja y elimina duplicados exactos.

Columnas útiles

ColumnaPara qué sirve
URL actualIdentificador único de la página
Código de respuestaDetecta errores y redirecciones existentes
Indexable (sí/no)Distingue páginas que cuentan para el buscador
Clics e impresionesMide el valor que Google ya asigna
Enlaces entrantesProtege páginas con autoridad externa
Tipo de páginaServicio, producto, artículo, utilidad
DecisiónMantener, fusionar, redirigir, retirar
URL nuevaDestino en el sitio migrado

Dedica tiempo a revisar a mano las URL de mayor valor, porque ahí se concentran los riesgos. Comprueba que su contenido tiene un equivalente claro en el sitio nuevo y que el destino cumple la misma intención de búsqueda. Si la página nueva responde a otra pregunta, la redirección confunde al usuario y al buscador. Registra en el inventario cualquier cambio de formato, como un artículo convertido en sección de otra página.

Cómo decidir cada URL

El paso siguiente está en el mapa de redirecciones y su validación, y las reglas generales en la guía de Google para mover un sitio.

Errores que evita un buen inventario

Sin inventario es común olvidar secciones enteras, como archivos antiguos del blog, páginas de campañas, documentos descargables o versiones de idioma. También se pierden las direcciones con parámetros que reciben enlaces. Guarda el inventario original con fecha y no lo modifiques: cuando algo falle, será la fuente para saber qué se hizo con cada URL. Complementa el trabajo con el plan de contingencia de la migración.

El inventario también sirve para negociar con el cliente. Cuando ve cuántas páginas existen, cuántas rinden y cuántas son ruido, entiende mejor por qué se propone fusionar o retirar contenidos. Presenta los datos de forma clara y deja que él valide las decisiones importantes. Esa participación evita sorpresas el día del lanzamiento y reduce discusiones posteriores sobre lo que se decidió.

En resumen

Preguntas frecuentes

¿Cuántas URL debo incluir?

Todas las que el sitio sirva con respuesta correcta y las que reciban visitas o enlaces, aunque hoy estén retiradas.

¿Se pueden excluir los parámetros?

Solo tras comprobar que no reciben visitas ni enlaces; normalízalos con criterio.

¿Quién aprueba las decisiones?

El responsable del cliente para el contenido y la agencia para lo técnico, con registro escrito.